La prueba nos presenta el problema de la relación entre libertad y determinismo: ¿Estamos los seres humanos totalmente determinados por las leyes de la naturaleza o existe la posibilidad de libertad en el hombre? Descartes afirma que dicha libertad es posible, aunque también cree que el ser humano se encuentra sujeto a las leyes naturales. Pero, ¿cómo es eso posible? ¿Cómo podemos estar determinados y al mismo tiempo ser libres? La respuesta a estas cuestiones será abordada a lo largo de esta redacción.
Pero además, esta cuestión sobre la relación entre libertad y determinismo es un tema muy debatido en el seno de la comunidad científica actual, pues los avances realizados en el campo de la ingeniería genética, nos permitirán muy pronto decidir sobre cuáles serán los genes de nuestros hijos. Este hecho podía alargarse hasta convertirse en un serio problema, si se pudiera crear sociedades-máquinas.
Centrándonos ahora en el problema de entre la libertad y determinismo en Descartes convendría hablar primero de la concepción cartesiana sobre el universo. Para Descartes los fenómenos naturales no tienen mayor explicación que las derivaciones de los movimientos o combinaciones de cuerpos en el espacio. Esta teoría mecanicista concibe la naturaleza como una máquina, como un todo cuyos movimientos son resultados automáticos de otros movimientos, que se transmiten cuerpo a cuerpo mediante una acción recíproca. Un ejemplo muy claro de la concepción mecanicista es un reloj de cuerda, en el que todos los movimientos que se dan en él son producto de otros movimientos transmitidos por el contacto de un cuerpo sobre otro cuerpo. Siguiendo este símil del reloj podemos preguntarnos: ¿quién ha construido el reloj? Según la concepción cartesiana del universo Dios ha creado el universo de materia inerte y lo ha dotado de movimiento, y no ha vuelto a intervenir en él desde momento de la creación. Por tanto, la interpretación mecanicista cartesiana abarca a todo el universo, incluido el mundo orgánico: plantas, animales e incluso el propio ser humano, a los que Descartes considera máquinas que se rigen por las leyes universales y necesarias del movimiento.
Pero, ¿cómo relaciona Descartes esta interpretación mecanicista del mundo con el concepto de libertad? Para dejarla a salvo y salvar el resto de valores espirituales en los que cree y a los que defiende, nuestro autor elabora una teoría antropológica dualista, esto es, una concepción del ser humano como un compuesto de dos sustancias totalmente independientes: el cuerpo y el alma.
Nuestro cuerpo, como una cosa material más, está sujeto, por tanto, a las mismas leyes de la materia, por lo que carece de libertad. El cuerpo es concebido por Descartes como una simple máquina muy compleja, pero una simple máquina al fin y al cabo que responde a las leyes mecánicas de la física.
Si existe la libertad es porque nuestra alma (sustancia pensante) en cambio no está sometida a las leyes de la mecánica. Descartes identifica la libertad con una de las funciones del alma: la voluntad o facultad de afirma o negar. Para Descartes la libertad consiste al fin y al cabo en que la voluntad elija aquello que el entendimiento (facultad de pensar) le presente con claridad y distinción como lo bueno y lo verdadero. Como ya hemos mencionado en la introducción, le problema del determinismo y la libertad es bastante actual y merece ser mencionado. En los últimos años la ciencia ha realizado muchos avances: últimamente se están haciendo diversos estudios de ingeniería genética que permitirán modificar el ADN de embriones, eliminado de ste modo aquellos genes que puedan contender enfermedades hereditarias, degenerativas... pero este tipo de ciencia debe permitirse hasta cierto punto, ya que en el caso contrario podría “verse en peligro” la libertad humana, como muestran algunas producciones cinematográficas (por ejemplo, la película Gattaca).
Como conclusión señalar que Descartes mediante su teoría antropológica y dualista, según la cual el ser humano es un compuesto de cuerpo y alma, defiende tanto el determinismo del mundo como la libertad del individuo. Dos conceptos aparentemente incompatibles y que además son fruto de debate en nuestra sociedad. Y es que la ciencia, indispensable para la humanidad, podría decantar la balanza entre libertad y determinismo. Por ello, sería importante evitar que ponga en peligro nuestra libertad. Y es que la libertad como bien dice Descartes, es la máxima perfección del hombre.